Así como ocurren hechos desagradables, como fue el que sufrió la Unidad Académica Ernesto Tornquist, y que es de público conocimiento, en esta oportunidad deseamos contarles que los tres chicos que cometieron ese error, se acercaron a conversar y disculparse con la comunidad de la institución y brindar su colaboración para enmendar la falta.
En un primer momento sentímos, como seguramente la mayoría de ustedes, indignación, bronca, enojo, tristeza, porque cuesta mucho esfuerzo y dinero mantener las escuelas. Pero pasados los días y al tomar conocimiento de quienes habían sido, teníamos la certeza que iban a disculparse y a manifestar su arrepentimiento
Cometer errores es el paso previo al aprendizaje. La enseñanza que se obtiene de un error es mucho más valiosa y relevante que la que se desprende de otras acciones. Como sociedad podemos juzgar, criticar y hundir, pero también podemos generar una situación propicia y dar una nueva oportunidad.
No es justificable lo que hicieron, pero si valoramos el hacerse cargo por parte de los responsables y sus familias.
Aprovechamos para agradecer públicamente a la profesora Florencia Dilda que propuso realizar una intervención sobre las paredes grafiteadas, convocando para tal fin a las profesoras Gabriela Rodríguez, Laura Barral y Florencia Villanueva para llevar adelante tan loable y valorable propuesta. Gracias infinitas a este grupo de grandes y comprometidos profesionales.
También deseamos agradecer a la comisión directiva de Centro de Educadores de Tornquist por la colaboración monetaria brindada.
Gisela Federici y Daniela Cónsoli










