Otra exitosa noche de “Luna y Blanco”: música, arte y clima ideal en la playa de la comarca
La vara vuelve a subir edición tras edición. Con una propuesta artística cada vez más cuidada, una ambientación estética que realzó el paisaje natural y condiciones climáticas inmejorables, la fiesta “Luna y Blanco” vivió otra noche memorable en la playa de la comarca.
El evento, que ya se ganó un lugar destacado en la agenda cultural del verano, convocó a familias, vecinos y visitantes que disfrutaron de principio a fin de una jornada pensada para todas las edades. La combinación de espectáculos en vivo, decoración temática y el tradicional dress code blanco aportó una identidad propia a una celebración que crece año tras año.
Un párrafo aparte mereció el clima: sin viento, con una temperatura agradable y el marco sereno de la laguna, muchos optaron por caminar a la orilla, mojarse los pies o simplemente contemplar el paisaje nocturno. Las esferas luminosas flotando y desplazándose suavemente sobre el agua sumaron un atractivo visual que, por sí solo, se convirtió en espectáculo.
La música comenzó temprano con PumaX y sus invitados, quienes “rompieron el hielo” desde un escenario estratégicamente montado en el corazón de la playa, permitiendo una visión privilegiada desde todos los sectores.
Una apertura con sello artístico
La inauguración oficial tuvo un condimento especial: un personaje alado e iluminado irrumpió entre el público con una puesta coreográfica y musical que sorprendió a grandes y chicos. La intervención, tan estética como sonora, fue ampliamente aplaudida y llevó la impronta creativa de María Graciela “Tita” Musso, quien volvió a demostrar su sensibilidad artística en un escenario natural único.
La noche, entonces, apenas comenzaba.
Acrobacias que desafiaron la altura
El grupo de Acrobacia en Tela, dirigido por Daiana Berlín, ofreció uno de los momentos más impactantes de la velada. Desde lo alto, las performers ejecutaron figuras complejas y elegantes que combinaron destreza, fuerza y sincronización, cosechando el reconocimiento del público.
El regreso del “Grupo Universitario”
Casi sin pausas, el escenario recibió al siempre vigente Grupo Universitario. Con una trayectoria que se remonta a la década del 80, la banda realizó un recorrido por clásicos de distintas épocas, logrando algo poco frecuente: unir generaciones en una misma pista y mantener el clima festivo durante toda su presentación.
Amparo Sol, carisma y potencia vocal
La bahiense Amparo Sol, con más de 13 años de carrera y recordada por su participación en La Voz Argentina —donde integró el equipo de Soledad Pastorutti—, aportó su impronta y energía. Junto a su banda, ofreció un repertorio variado que fue del folklore a ritmos más bailables, logrando que la arena se transformara en una pista improvisada donde nadie se quedó quieto.
Un cierre a puro baile
El broche de oro llegó de la mano de Ayelén Reguera, quien por tercera vez se presentó en la playa lagunera. Con simpatía, cercanía y una voz potente, sostuvo un show que hizo estallar la fiesta. La pista armada sobre la arena quedó chica ante la cantidad de personas que se sumaron al baile.
Ya entrada la madrugada, y aun finalizados los espectáculos, muchas familias eligieron quedarse. Mate en mano, charlas y risas extendieron el encuentro en una suerte de “mateada nocturna” que reflejó el espíritu del evento: compartir.
Así, “Luna y Blanco” volvió a confirmar su condición de clásico del verano en el Club de Pesca, con una organización que redobla esfuerzos cada año para superarse y mantener la vara siempre más alta.



