Modelismo naval en el lago de la Plaza Tornquist: pasión, historia y maquetas que navegan de verdad
Cristian y Jano Hernán exhibieron sus embarcaciones a escala en una muestra abierta al público, con modelos históricos de la Armada Argentina y construcciones íntegramente artesanales.
El lago de la Plaza Ernesto Tornquist fue escenario de una propuesta distinta y familiar durante el fin de semana: una muestra de modelismo naval organizada por Cristian y Jano Hernán, padre e hijo, quienes desplegaron una colección de embarcaciones a escala construidas artesanalmente y, en su mayoría, totalmente navegables.
La iniciativa surgió casi de manera espontánea. “Vine a navegar con el Irízar y el GRP, y como estoy de vacaciones dije: vamos a hacer una muestra y desplegar todos los modelos que tenemos”, contó Cristian, impulsor de la actividad.
El hobby, que comenzó hace más de una década, fue creciendo con el tiempo. Sus primeros trabajos fueron un pequeño Titanic y un crucero inglés. Desde entonces, la colección sumó piezas cada vez más complejas, muchas de ellas inspiradas en la historia naval argentina.
Entre los modelos se destacan la fragata, el ARA Irízar, el ARA King —uno de los patrulleros más antiguos de la Armada— y el recordado ARA General Belgrano, que incluso podría tener su primera navegación pública si las condiciones climáticas lo permiten.
“Es un placer que la gente pueda ver lo que uno hace puertas adentro, en el taller. Si se pueden ver navegando, mejor todavía. Para tenerlos quietos no tiene gracia, la idea es que estén en el agua”, explicó.
Trabajo artesanal y en familia
Las maquetas combinan distintos materiales como madera, plástico y tergopol. Cristian se inclina por la madera por su resistencia, mientras que Jano aporta su mano en detalles técnicos y terminaciones.
“Le doy una mano con los radares móviles o cuando hay que resolver algo complicado”, comentó el joven, que también se entusiasma con la construcción de cruceros, uno de los modelos más desafiantes por la cantidad de detalles.
“Llevan puentes, reposeras, piscinas, luces, cines… se cuida todo para que sea lo más fiel posible al original”, explicó.
Cada pieza demanda horas de trabajo y se realiza en los tiempos libres, cuando el trabajo cotidiano lo permite. Además de los buques principales, cuentan con un pequeño remolcador de rescate, pensado para asistir a otras embarcaciones en caso de quedar a la deriva durante las pruebas en el agua.
Una muestra con proyección
La exposición no sería un hecho aislado. Cristian adelantó que planea repetir la experiencia en agosto, para el Día de la Niñez, con más modelos y nuevas incorporaciones, como un faro iluminado para armar un circuito de navegación.
“Siempre surgen ideas. Hay que animarse a hacerlas”, señaló.
Más allá del hobby, la propuesta combinó historia, técnica y entretenimiento al aire libre, y permitió que vecinos y familias se acercaran a disfrutar de una actividad distinta, donde cada barco cuenta una historia y navega gracias a la dedicación artesanal de sus creadores.



