Rodrigo Sgammini / Magazine Sport
El deportista Sebastián “Tati” Blanco atraviesa un presente de intensa actividad, repartiendo su tiempo entre las competencias de grappling, la enseñanza de artes marciales en la región y el recuerdo vivo de su estrecho vínculo con el máximo referente del metal pesado argentino, Ricardo Iorio.
Éxitos en el tatami y nuevos desafíos
Blanco viene de una destacada actuación deportiva tras acompañar a su esposa a una competencia de running. Según relató, aprovechó la cercanía para competir: “Pude ganar cuatro luchas, dos por puntos… y las últimas dos las pude ganar por sumisión”, detalló.
Un polo de artes marciales en Sierra de la Ventana
Más allá de su faceta como competidor, Blanco y su grupo de trabajo lideran un proyecto formativo que crece en Sierra de la Ventana y Villa Ventana, ofreciendo disciplinas como boxeo, kickboxing y taekwondo.
“La clave es la perseverancia y animarse a probar. A veces encontrar la pasión de uno hay que darle una chance a lo que no nos gusta también”, afirmó, subrayando la importancia de no rendirse tras la primera clase.
El legado de Ricardo Iorio: La lealtad como bandera
Una de las facetas más íntimas de Blanco es su relación de casi 20 años con Ricardo Iorio, quien no solo fue su amigo cercano, sino también el impulsor de su incursión en la música. “Fue Ricardo fue el padrino el que nos incentivó el que nos decía ‘Dale usted tiene que tocar’”, recuerda con emoción. La banda de Blanco tuvo el privilegio de contar con Iorio en las voces en diversas ocasiones, un vínculo que se mantuvo estrecho hasta los últimos días del músico.
Al ser consultado sobre qué es lo que más atesora de esa amistad de dos décadas, Blanco no dudó: “La lealtad, la lealtad ante todo… cuando uno es leal tiene que ser con todo”. Aunque admite que se extraña “demasiado” al referente, la música y los recuerdos compartidos permiten mantener viva su memoria.



