“Volví a dibujar a mano”: Pancho Vanoli, la recuperación personal y el sueño de una cruz monumental para el Cerro Calvario
El arquitecto Francisco “Pancho” Vanoli relató su proceso de rehabilitación en La Fazenda, reflexionó sobre las adicciones y aseguró que durante su internación retomó uno de los proyectos más ambiciosos de su vida: una cruz de entre 40 y 50 metros que podría convertirse en un nuevo ícono turístico y espiritual de Tornquist.
Un proceso de recuperación y reflexión personal
El arquitecto Francisco Vanoli abrió su corazón al hablar públicamente sobre el proceso de recuperación que atravesó en la comunidad terapéutica La Fazenda, donde permaneció internado para tratar distintas problemáticas vinculadas a las adicciones y al agotamiento emocional provocado por el ritmo laboral y la hiperconectividad tecnológica.
Durante la entrevista, Vanoli describió cómo el exceso de trabajo y la dependencia permanente del celular y la computadora terminaron generándole un fuerte aislamiento personal.
“Uno se envuelve en un sistema donde vive pendiente del trabajo, del celular y de la computadora, y no piensa en la salud ni en uno mismo”, expresó.
El arquitecto destacó además el rol fundamental de la familia, los amigos y los espacios de contención profesional para poder afrontar este tipo de situaciones.
“La Fazenda es una herramienta muy importante. Ahí te aíslan de todo eso y empezás a darte cuenta realmente de lo que estabas viviendo”, señaló.
Alejado de la tecnología, volvió a crear
Uno de los aspectos más llamativos del relato fue cómo, durante la internación, Vanoli retomó una práctica que había dejado atrás hacía muchos años: el dibujo manual.
Sin acceso al celular, televisión o computadora, comenzó nuevamente a diseñar a lápiz y papel, reencontrándose con la creatividad desde un lugar mucho más introspectivo.
“Volví a dibujar a mano después de muchísimo tiempo. Necesitaba enfocarme en algo y ahí reapareció el proyecto de la cruz para el Calvario”, contó.
Según explicó, el diseño se transformó en una especie de refugio emocional y creativo durante el proceso de rehabilitación.
“La mente se me volvió a abrir y volví a crear algo que tenía pendiente desde hacía mucho tiempo”, agregó.
Una cruz monumental para identificar a Tornquist
El proyecto impulsado por Vanoli propone la construcción de una gigantesca cruz de entre 40 y 50 metros de altura sobre el Cerro Calvario, acompañada por un importante basamento con terrazas, miradores y accesos panorámicos.
La idea apunta a desarrollar una obra de fuerte impronta arquitectónica y monumentalista, inspirada en estilos vinculados al reconocido arquitecto Francisco Salamone, combinando hormigón, estructuras metálicas y un sistema de iluminación visible desde distintos puntos de la comarca.
“Necesitamos algo emblemático que identifique a Tornquist y que genere una atracción propia”, sostuvo.
El arquitecto explicó que la propuesta busca potenciar el circuito religioso del Calvario, pero también generar un nuevo atractivo turístico para la ciudad.
“Más allá de lo religioso, pensamos en un mirador y en un espacio que pueda convertirse en un símbolo para Tornquist”, señaló.
Un proyecto pensado como experiencia turística y urbana
Dentro de los bocetos iniciales aparecen terrazas aterrazadas sobre el cerro, estacionamientos, espacios de descanso, cafeterías y hasta un sistema de ascenso similar a un montacargas o elevador panorámico para facilitar el acceso al monumento.
Vanoli reconoció que se trata de una iniciativa compleja desde el punto de vista logístico y económico, aunque insistió en que lo importante es comenzar a instalar la idea y generar entusiasmo colectivo.
“Por algo hay que empezar. Después se podrá adaptar, bajar escalas o corregir cosas, pero lo importante es imaginar algo grande para Tornquist”, afirmó.
El arquitecto también dejó abierta la posibilidad de que otros profesionales, inversores y actores de la comunidad se sumen al proyecto.
“Esto tiene que construirse entre muchos. Todos los profesionales que quieran aportar ideas son bienvenidos”, expresó.
“Se puede vivir sin depender de la tecnología”
En otro tramo de la charla, Vanoli dejó una fuerte reflexión sobre la dependencia tecnológica y cómo ésta puede convertirse también en una forma de adicción silenciosa.
“Uno cree que no puede vivir sin el celular, pero realmente sí se puede. Ahí te das cuenta de cuánto dependemos de algo que nos termina aislando”, sostuvo.
Además, remarcó la importancia de visibilizar este tipo de problemáticas y de que existan espacios donde las personas puedan pedir ayuda sin prejuicios.
“La familia y los amigos son fundamentales para darte cuenta de que necesitás bajar un cambio”, concluyó.
Mientras continúa avanzando en su recuperación personal, Vanoli también busca darle forma a un proyecto que combina arquitectura, espiritualidad y una nueva mirada sobre el potencial turístico de Tornquist.


