Emilio Sgammini: Un recorrido futbolístico entre las raíces argentinas y el sueño europeo
Tras finalizar su cuarta temporada en el fútbol italiano, el futbolista oriundo de Tornquist, Emilio Sgammini, se encuentra en Tornquist disfrutando de un merecido descanso mientras define su futuro profesional.
Desde su debut en la primera de Automoto en 2021, su carrera lo ha llevado a transitar diversos clubes y culturas, acumulando experiencias que trascienden lo estrictamente deportivo.
El regreso a casa y el sentido de pertenencia
De vacaciones en su ciudad natal, Emi ha vuelto a entrenar en el club que lo vio nacer para mantenerse en forma. “Es lindo volver al club y que parece que nunca pasó el tiempo”, señaló respecto al cuerpo técnico y al ambiente de Automoto.
Para el jugador, el vestuario es un refugio: “El grupo siempre es lo más lindo que hay en el club. Es genial ir a entrenar, estar en ritmo, en el vestuario y tomar unos mates con los chicos”.
La experiencia en Croacia: entre el fútbol y la historia familiar
La temporada 2025-2026 comenzó para Emilio con un desafío diferente en el NK Slavonca Komletinci de Croacia. Motivado por su ascendencia y la posesión de un pasaporte croata, decidió emprender el viaje: “Era una satisfacción me parece también por parte de la familia así que dije bueno, era ir a jugármela un poquito”.
Aunque en lo futbolístico sumó minutos y el equipo marchaba segundo, decidió irse en diciembre debido a incumplimientos de la dirigencia. Sin embargo, el viaje tuvo un tinte emocional profundo al permitirle conocer el hogar de sus antepasados. “Pude conocer la casa de mis abuelos, algo muy loco”.
Además, fue testigo de la reciente historia bélica del país: “Ver como los chicos tienen tan presente la guerra (Independencia de Croacia en la década de los ´90) te moviliza mucho”.
Un “viaje de egresados” en Cerdeña
Tras su paso por Croacia, recaló en el GS Tertenía de la isla de Cerdeña, donde vivió una situación inusual y gratificante al compartir plantel con sus amigos de la infancia, Mirko y Joaquín.
“Para nosotros era un viaje de egresado. Con Mirko nos conocemos desde el maternal. Además, hemos hecho toda escuela y las inferiores juntos en Automoto”, relató con entusiasmo.
En la isla, los tres futbolistas fueron adoptados por una abuela local: “Tres nietos postizos eramos, si no iba un día ya la segunda te tiraba la oreja”, recordó Emi sobre el afecto recibido por “la nona”, quien incluso les enviaba viandas de comida.
El fútbol como puente cultural
A lo largo de sus cuatro años en el exterior, el tornquistenses ha compartido vestuario con jugadores de diversas nacionalidades, desde japoneses y portugueses hasta marfileños. Destacó cómo la cultura rioplatense se mezcla con otras, como ver a compañeros de Costa de Marfil tomando mate y comiendo tortas fritas, mientras ellos compartían sus ritos religiosos.
Estas historias de vida, a veces marcadas por la dureza de la inmigración en barcas para salir de su país, le han dado una nueva perspectiva: “Te hacen ver la otra parte y decir de qué me estoy quejando, porque hoy me fue mal en el entrenamiento”.
Futuro incierto pero con rumbo definido
Con pasaje de regreso a Italia para el 10 de agosto, Emi se mantiene expectante ante nuevas ofertas. Aunque ha analizado propuestas fuera de Italia, aún no hay nada concreto. Mientras tanto, continúa su rigurosa rutina de entrenamiento en el gimnasio y en el club, pues asegura que, incluso en vacaciones, “necesito la rutina porque es algo que me ayuda también mucho en este tiempo de espera hasta conocer mi nuevo destino”.



